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La revolución orgánica se traslada a la decoración

Publicado por hqrealty en 09/10/2018

El oliva para la cocina, el verde añil para las zonas comunes o los colores tierra para las habitaciones son los tonos de moda para decorar casas conectadas con la naturaleza

Crece la conciencia ecológica en la sociedad, instaurándose en cualquier terreno imaginable. También, en la decoración. Una de las tendencias en interiorismo más potentes es el homenaje a la naturaleza, que no solo se refleja en el uso de materiales que dañen lo menos posible al planeta o en la incorporación de plantas en las estancias. Los tonos de los muebles o los colores de las paredes también son capaces de crear esa atmosfera pura y natural tan de moda. La clave está en elegir aquellos más apropiados para conseguir esa sensación. ¿Y cuáles son esos colores y a qué espacios les corresponden?

Comenzamos por la cocina. Para reflejar ese compromiso con la tierra, lo ideal es emplear el aceituna. Es sereno y elegante, y puedes usarlo como color principal o para resaltar pequeños detalles. Debes saber que, además, el verde oliva se puede combinar con otros de la misma familia como el verde menta o el pistacho. Otra variedad, el verde añil, resulta idóneo para la sala de estar. Es más intenso, más profundo y más frío, pero también versátil, con lo que combina perfectamente con la decoración orgánica (objetos de madera natural, adornos con ramas, piedras…). Para estas zonas comunes y sobre todo en casas de lujo  se puede emplear también el color oro clásico, que recuerda a los minerales, procedentes de la tierra.

No nos olvidamos del marrón terroso, propicio para cualquier espacio de la vivienda como las habitaciones o el salón. Se trata de un color neutro y confortable que aporta calma y tranquilidad. Además, es susceptible de combinar, para resaltar detalles, con los naranjas o amarillos, presentes también en la naturaleza y que dan ese toque de dinamismo que una residencia necesita. Estos colores terrosos deben mezclarse con estos otros, menos apagados, para alejarse de los espacios lúgubres o deprimidos. Para obtener más luminosidad, se puede apostar por el blanco roto para un armario, por ejemplo.

Esta es la paleta de colores que se debe tener en cuenta para que una vivienda conecte con la naturaleza y forme parte de las tendencias actuales en interiorismo. La revolución orgánica ha llegado para quedarse.

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